La vida sale al encuentro (José Luis Martín Vigil)
La vida sale al encuentro - José Luis Martín Vigil
Qué mejor que empezar el apartado de "recomendaciones" de este blog que con mi libro favorito: La vida sale al encuentro. Pues bien, esta novela está ambientada en la década de los años 50 en España. Narra un año en la vida de un muchacho de 15 años llamado Ignacio Sáez de Ichaso, en un año, como dice la sinopsis y no puede describir mejor "pródigo en contrariedades para él".
Este libro, que según he leído en la página de la editorial Juventud, se podría enmarcar en el género de la literatura clásica; trata temas como la amistad y el amor (un amor puro y precioso que es mucho más real que el que nos venden en la actualidad).
A través de las páginas conocemos a sus hermanos: Mito y Cheché. Con este último, que es el pequeño, yo por lo menos me derretí de ternura; a sus primas: Patri y Karin (de la que está enamorado); a sus amigos, entre los que destaca Pancho, un amigo fidelísimo y buenísimo; al padre Urcola, que en mi opinión es "un crack" y que en todo momento sabe aconsejar a Ignacio con palabras que uno mismo puede aplicar en su vida; y a sus padres, donde especialmente vemos que toma a su padre (y al padre Urcola) como modelo a seguir.
Ignacio es un niño corriente, se podría decir, que tiene sus más y sus menos: se mete en líos en el colegio, lucha con las notas (que no le van del todo bien), fuma, siente rabia e ira, etc. Pero detrás de esto, y es algo que precisamente comenta el padre Urcola, tiene un corazón enorme que le hace arrepentirse de sus errores y un afán por querer convertirse en un hombre hecho y derecho.
"Como te pongo al fin del guioncito este, cadent a latere tuo mille et decem milia a dextris tuis, verás caer a mil a tu lado y diez mil a tu derecha, pero no tiembles tú, si tienes a Dios contigo".
También es un aficionado al mar y su vida ronda mucho entorno a él y el libro abunda de metáforas marineras, pero, aún sabiendo yo más bien poco de barcos y demás, podía seguir el hilo perfectamente, sin ninguna dificultad.
"De esta raza son los marineros que tú mandarás el día de mañana. Pero antes necesitas hacerte digno de mandarlos. No lo dudes. No es en la comodidad y en el egoísmo donde puede fraguar el coraje que arda, sin extinguirse, ante los golpes del mar".
Es un libro que da mucho pie a pensar sobre la vida y que tiene unas frases que son auténticos puntazos. Yo lo recomiendo mucho desde la adolescencia en adelante, aunque especialmente para quienes ronden la edad de Ignacio.
"Un barco que zarpa —decía así—, tiene delante, en abanico, todos los puertos; pero cuando ya está llegando a uno, ha perdido la posibilidad de atracar en los demás; el combustible es limitado, como lo son nuestras energías y vuestro tiempo. Necesitáis escoger bien; saber a dónde vais... y manteneros en rumbo".
Yo, personalmente, lo leí con 14 años y me encantó. Por aquel entonces no solía yo apuntar frases que encontraba leyendo, pero aquel libro me hizo rellenar tres hojas enteras de un cuaderno, porque a cada cual me parecían mejores. Además, gracias a esa descripción minuciosa en detalles (como también se menciona en la sinopsis), la historia me llegó al corazón y sentí todas las vueltas que daba en mi propia piel, llena de emoción: me alegraba enormemente, lloraba a mares, sentía una ternura enorme por los personajes...
No me voy a cansar de decirlo, es un libro que recomiendo encarecidamente, que en mi puntuación personal de lecturas tiene un 5/5 (y es el único en esta categoría, porque soy, en cierto modo, muy exigente) y que verdaderamente merece la pena leerlo al menos una vez en la vida. Es espectacular.
Quizá de primeras no llama mucho la atención porque ya tiene sus años, pero es realmente una historia auténtica e impresionante, que nada tiene que ver con los clichés de hoy en día, y que cuenta con un protagonista muy real. Personalmente, al principio se me hizo un poco denso, pero acabé encantada con toda la historia, con todos los detalles, con Ignacio... Definitivamente, mereció la pena darle una oportunidad.
¡Espero que mucha gente pueda disfrutarlo y que tú, que estás leyendo esto, le des una oportunidad!
Pumo.